El sesgo del presente y el olvido del mañana
Cuando el futuro parece lejano, nuestra mente exagera el valor del ahora y minimiza consecuencias. Para equilibrar, traduce mañana a números concretos, como horas de trabajo necesarias, y usa reglas automáticas: espera veinticuatro horas, revisa metas visibles y consulta un presupuesto simplificado antes de aceptar cualquier oferta.